¿PREGUNTAS?

 


En el estado donde ya no hay más preguntas solo se vive sabiendo que es la Vida la que se vive a nuestro través.

La ira, el enfado y demás emociones surgen como rescoldos de una hoguera que aun estaba activa pero ahora sabiendo que fuego es, cual hoguera y que, en realidad, todo es la misma y única luz.

La sutilidad de la mente solo es un pobre intento de permanecer en la idea preconcebida que tiene de lo que es vida.

Pensar que se alcanzará una paz soñada o la calma sin tormenta es como pedirle al sol que apague su luz cuando el cuerpo se queja del calor excesivo: tarea imposible y objetivo equivocado. 

Intenta ser testigo de todo como último intento desesperado de contemplar ese algo que jamás logrará, puesto que no es nada observable, sino la observación, el vacío donde todo es sin mas.

Siempre fue, es y será una proyección de aquel personaje rey de su creación, la única en la que puede reinar aunque en realidad sea como asentar un trono de briznas de hierba sobre arenas movedizas.

Darse cuenta de la Realidad que subyace tras toda emoción, todo pensamiento, toda ilusión es suficiente para que la Vida siga desplegándose en su eterna y vasta enormidad.

Deja que los pensamientos sean pero date cuenta que no son TU.

Deja que el cuerpo desee pero date cuenta que esos deseos no son Tu.

Nada hay que añadir ni nada hay que quitar.

Sólo asiste a la maravilla de vivir, sabiendo que nadie vive ni nadie muere pues Aquello no conoce de nacimiento ni de muerte, ni de juventud ni de vejez, ni de hombre ni de mujer, ni de sabio ni de ignorante.

Así, vive sin vivir en ti y la Alta Vida que esperas será lo que siempre fue: TU.

RECUERDA

 


Todo lo creado es la proyección de lo que de ti emana. Nada hay que te sea ajeno, ni una brizna de hierba, ni el propio Sol. Todo forma parte del mismo sueño, conformando un espectáculo tan único como maravilloso.

 Y Tú, eres la Maravilla donde ocurre, emana, se proyecta y Es, sólo que lo has olvidado y por eso emprendes una alocada e incesante carrera en pos de aquello que crees te falta, cargándote de conceptos, ideas, juicios y prejuicios que, aunque te han demostrado hartas veces su ineficacia y falsedad, sigues usando como fuego que se apoya en un bastón torcido.

Recuerda.

La maravilla no entiende de juicios ni prejuicios, sino de amores y descansos, de amaneceres que a cada instante se producen en nuestro Ser, precedidos de las oscuridades que a cada paso salen a nuestro encuentro.

Somos como los soles más brillantes de este gran Universo donde todo gira y se mueve en perfecto orden, con exacta precisión jamás alterada. Las estrellas parecen apagarse y volverse a encender pero solo es la percepción que desde el filtro de la distancia nos hace verlo así.

Oscurece y amanece y cada Aurora nueva es un despertar a la vida, un canto del Alma que sabe más allá de nosotros, de ese "nosotros" cargado de dolores y pesadumbres que sólo busca un poco de amor.

Buscar lo que se Es produce confusión y ésta, a su vez, frustración que abrasa emergiendo como fuego erupcionado por el más ardiente volcán.

No temas por ello puesto que el fuego está para quemar en sus entrañas lo que las tuyas guardan en secreto y devolverte las brasas de la sencillez humilde que todo lo comprende y nada le afecta más allá del instante, como niño que llora por su palita perdida y ríe al segundo por la maravilla de coger la arena con sus propias manos.

Sé feliz en la sencillez de tu corazón, donde los enemigos ajenos, que son los propios revestidos del disfraz del otro, no pueden aguantar su calor.

En cada respiración hay un renacer.

En cada latido un nuevo amanecer.

Respira y late en total confianza de que todo, absolutamente todo, siempre está bien, perfecto para ti.

Nada puede ser de otro modo pues entonces lo sería.

LO CAMBIANTE


 

¿Cómo puede llamarse Ser a algo que es transitorio y continuamente cambiante? 

Platón


Y sin embargo así lo creemos, y no contentos con decir simplemente "yo soy", gustamos de añadirle epítetos que lo complementen, aumenten y le den, nos den, la importancia a la que consideramos tener derecho.

La manifestación es pura ilusión, muy real a los ojos del cuerpo y las argucias interpretativas de la mente. Pero cuidado, cuando en Vedanta se habla de Ilusión, no debe interpretarse como algo que no existe: si cruzas la calle con el semáforo en rojo tu cuerpo puede ser atropellado.

Ilusión es todo aquello que cambia, muta, no es permanente y, por tanto, carece de la entidad que le solemos otorgar. Y, en ese sentido, el cuerpo y la mente, ese conglomerado de huesos, carne y pensamientos que creemos ser, es tan cambiante y transitorio como el clima, el viento, o la forma de las olas del mar.

Tu cuerpo está en constante cambio, ni un solo segundo es el mismo cuerpo pues en ese aparente lapso de tiempo miles de células han desaparecido y miles mas han "nacido" permitiendo que los procesos de esa maquinaria sigan funcionando en constante  movimiento de fluidos, gases y sustancias.

Tu mente está en perpetuo cambio, es el puro cambio en sí mismo considerado. No hay ni un solo pensamiento que en ella aparezca que permanezca más allá del lapso de tiempo que tarda en aparecer el siguiente que lo sustituye, complementa o elimina en una contradicción permanente. De hecho, eso que denominamos mente, ni siquiera existe ni tiene entidad propia pues solo se trata del constante fluir de pensamientos que, como si de una procesión de orugas se tratase, emanan, se siguen y originan uno tras otro como si de una eterna fila se tratase. Y sí, son orugas, pero sin posibilidad de transmutarse en maravillosas mariposas porque, como acabamos de decir, todo aquello que cambia, aunque sea en la forma más hermosa posible, sigue siendo una ilusión.

Así pues, la pregunta es sencilla:

¿Qué soy realmente?

La respuesta es igual de sencilla:

Eres Aquello que en ti es permanente, que de manera constante está siempre presente, más allá de los cambios que el cuerpo experimente, y de los deseos quejas, ideas, experiencias y sugerencias que la mente emita.

Eso que no se siente niño, adulto, anciano, hombre o mujer, porque no ha nacido jamás.

Eso que, independientemente de la edad biológica que el cuerpo aparente tener, sigue estando vivo, igual, sin cambios, capaz de todo aunque ese mismo cuerpo sea capaz de nada ya, Eso eres tú.

Le podrás dar cien mil nombres y ninguno lo describirá, porque los nombres son para los objetos y éstos también se encuentran en permanente cambio, por lo que lo inmutable es imposible de ser descrito por lo cambiante. Eso eres tú.

Aquello que se encuentra más allá de las palabras porque éstas son incapaces de aproximarse siquiera a una definición, la cual implica, asimismo, la consiguiente división y separación, Eso eres tú.

Todo lo que escape del control que como necesidad urgente exhibe la mente para mantenerse al mando, todo lo que hace que, sin esfuerzo alguno, esa fuente de pensamientos e ideas se agote y seque, todo Eso eres tú.

Unidad sin fragmentación, espacio sin división, vacío sin separación posible, Eso eres tú.

Sabiéndolo ¿Seguirás cuestionando desde lo caduco Aquello que escapa del tiempo porque desconoce lo que Eso es?

Una vez vista la ilusión la ignorancia caerá por sí sola. Aquella intentará mantenerse a través de los objetos, los cuales seguirás viendo, percibiendo e interactuando con ellos, pero ya nada será igual aunque todo siga siendo lo mismo.

Nada ni nadie puede darte lo que ya tienes.

Nada ni nadie puede hacer que seas lo que ya Eres.

Nada ni nadie existe salvo Eso que Es.


El (Dios) es tu Ser pero tú no eres el suyo.

Santo Tomás de Aquino

OSCURIDAD

 


Sabes perfectamente que tras el día llega la noche y, a su vez, en el momento adecuado, siempre correcto y exacto, el día renace de nuevo con energía renovada.

Durante esa noche, por más larga que te pueda parecer, no te quejas pensando en que el día jamás regresará, que el sol nunca más volverá a aparecer ni, tampoco te preguntas dónde se habrá metido esa luminaria tan hermosa, ni qué has podido hacer mal o en qué fracasaste para que así se retirasen de tu vida, alejándose de tu mirada.

Nadie hace eso ni siquiera en la noche más oscura del alma del mundo, que es la tuya también. Todos saben, sabemos, que el sol renacerá tras su periplo nocturno, con toda su fuerza y poderío.

Si las nubes mas densas tapasen durante un breve instante su luz nadie se quejaria diciendo que ya no volverá a aparecer.

Entonces ¿Por qué tanta tristeza cuando de repente pareces haber perdido la "gracia"?

El mar sufre el influjo del viento que a veces lo mece y estremece con fuerza devastadora, dejando la superficie en un maremoto de oleaje desmesurado donde nada ni nadie puede sobrevivir a su ímpetu. Pero a cierta profundidad nada ha cambiado, todo sigue igual: la calma inamovible preside el desfile de peces y el suave bamboleo de plantas. Es decir, la vida sigue su curso completamente ajena a lo que ahí arriba, afuera, parece ocurrir. En cierto sentido si a esa paz se le describiese lo que sucede encima suyo, sonreiría suavemente y te diría que eso es sólo una ilusión con fecha de caducidad.

Cuando ESTO te llama es como salir a la luz del día tras haber dormido durante eones. Hay un deslumbramiento poderoso que surge del reconocimiento de Aquello que bajo el manto de tu sueño anhelabas con seguridad total. La alegría, el gozo, la risa constante ante el descubrimiento del sueño, despiertan una ilusión que aleja cualquier nube y tempestad que amenazase con ocultarla.

Pero luego, esas mismas nubes aparecen de repente precisamente cuando más fuerte ilumina el Sol. Lo ocultan y esconden tras una capa densa formada de tentaciones, distracciones, quejas y lamentos que, como el viento sobre la superficie del mar, te incitan a naufragar, a abandonar el barco recien fletado y regresar a tu sueño tan cómodo y feliz.

Olvidas el sufrimiento que te impulsó a ese abrir de ojos y la pereza, la desgana, el para estar de pie me siento y para estar sentado mejor me tumbo, parecen poseerte como demonios imbricados en cada fibra de tu cuerpo, en cada retazo de pensamiento de tu mente.

¡¡Es falso!! Nada ni nadie puede quitarte aquello que no posees, que no has logrado ni conseguido porque... ¡¡Viste que ya lo eras desde siempre!!

El Cielo sigue ahí, esperándote con paciencia plena, el sol ni se ha perdido ni marchado a ningún lugar, nada ni nadie te ha abandonado porque nadie hay en ti que pueda ser abandonado, dejado de lado.

Si la aparente noche oscura del alma parece poseerte e intentar destrozarte, empujándote al abandono de un falso e ilusorio sueño reparador, respira hondo, coge toda la fuerza de tu Ser y mantente firme como mástil de madera inquebrantable en tu práctica, en la confianza de que todo ello es sólo la señal de que tu rumbo sigue firme y recto, de que esos intentos de empujarte a un lado de la ruta son como cantos de sirenas poderosos, pero no omnipotentes, a los que tan solo tienes que hacer oídos sordos manteniendo tu mirada, la brújula de tu Ser, en perfecta orientación, esa que como el Sol, sigue brillando, llamándote, guiándote sin posible pérdida ni abandono algunos.

Todo ES ya y lo demás es sólo la ilusión de lo que parece ser pero no es, aunque pretenda serlo.

Nadie es jamás abandonado en su periplo, pues sólo hay un viaje, una nave, un navegante, un mar, un sol, un viento, un SER y todos son lo mismo, sin separación ni división alguna posibles.

Por tanto, mantente firme y sigue sin miedo tu caminar.

El premio ya está asegurado.

Bendiciones.

SOLEDAD

 


P: Me siento tan sola, cada vez que profundizó en mi práctica, la soledad aumenta a mi alrededor, el mundo parece volverse contra mí y la incomprensión, hasta de las personas más cercanas, crece con igual fuerza.

R: La pregunta clave es la misma de siempre ¿Quién se siente sola? Si te das cuenta esa soledad es un sentir exactamente igual que el de la alegría, la tristeza o cualquiera otra emoción que emergen del personaje que interpreta la obra como si fuese la única existente y su papel protagonista estuviese en peligro de ser destronado por otro de los actores de la misma. 


P: ¿Quieres decir que es el ego actuando de nuevo?

R: Llamalo ego, personalidad, cuerpo y mente, da igual el concepto utilizado, pero sí, es eso mismo que reconociste en cierto momento como fuente de infelicidad y sufrimiento. Es quien te dice que los otros te tratan mal y que tú vales mucho más que ellos, que los necesitas para sentirte en calma y paz. Es, asimismo, quien te impulsa a buscar fuera, mendigando el conocimiento que otros deben darte o proporcionarte, como una dádiva que mereces, necesitas o te resulta imprescindible para lograr ese despertar, esa iluminación, ese darse cuenta definitivo que te hará escapar de todo aquello que, según eso mismo, es la fuente de tu sufrir.

Mira a tu alrededor:

¿Acaso una ola se siente atacada por la que emerge al lado suyo? Ambas suben y bajan, interpretando una hermosa danza, siempre emanando y terminando en el mismo y único Mar.

¿Acaso un tronco ardiendo se siente mejor o peor que el que a su lado se quema en idéntica hoguera? Ambos participan del mismo fuego y se elevan en sus respectivas llamas hacia el único cielo.

Los árboles, de troncos y especies diferentes en apariencia, anclan sus raíces en idéntico suelo, y elevan sus copas hacia el, asimismo, único cielo, que es el mismo para todos y cada uno de los bosques y de sus árboles, estén donde estén.


P: ¿Y qué puedo hacer entonces?

R: Realmente no haces nada, pues en eso consiste tu libre albedrío, en realizar lo que consideres pero respetando el "resultado" sea cual sea de esa aparte te acción. Puedes, y debes, eso sí, tener cuidado y estar atenta pues tras todo eso que describes lo que hay en realidad es una falsa idea de ausencia de reconocimiento, de amor mal entendido, es decir, de necesidad de aceptación y ser querida.


P: Supongo que eso es normal...

R: Una vez más.. ¿Quién necesita eso? Tu no naciste sino que lo hizo tu cuerpo. ¿Donde estabas antes de tenerlo? eso preguntaba el gran Sri Nisagardatta. Y, aún más, incluso cuando tu cuerpo acudió a esta manifestación ¿dónde estabas tú antes, durante esos tres o cuatro primeros años de los que no tienes recuerdo alguno? Es evidente que tu cuerpo sí que se encontraba ya protagonizando esta aparentemente única  existencia pero ¿dónde estabas tú?.

Ese tú que ahora se pregunta todas estas cuestiones no es el tu que en esa época disfrutaba y reaccionaba ante lo que la vida le presentaba, más aún, que simplemente era esa propia vida sin más.

Date cuenta que el cuerpo tiene sus exigencias y la mente también y que ambos, en perfecta unión, facilitan el trabajo de la diferenciación, la separación y la división, siempre buscando pares de opuestos donde uno falta y el otro es necesario.

Si tienes una moneda en tu mano ¿Ves que la cara se queje del lado que ocupa la cruz? Ambas, cara y cruz, son imprescindibles para que la moneda que son ambas en perfecta unión tenga su valor. Si fuese posible eliminar una de ellas esa misma moneda perdería todo su valor.

Asimismo la dualidad en la que te mueves solo tiene la función de que en cierto momento te des cuenta de que no es tal sino sólo un aparente  embudo vital donde todo tiende hacia la única salida que es Aquello que ya Es.

Tú ya eres Eso, más allá de separación, diferenciación o división y sólo necesitas darte cuenta, obviando los intentos, cada vez más sutiles, intensos y, en cierto modo, si me permites la expresión, perversos, del compuesto que crees ser y que sólo busca perpetuar una vida que está destinada a regresar al compost de elementos de donde surgió.

Aquello que ya Es no entiende de ayer, hoy o mañana, pues ES la eternidad al desconocer e ignorar completamente lo que es el tiempo.

Has llegado hasta aquí en este momento, el único existente. Contémplate, indágate, cuestiónate, hasta que veas que ese "te" al final de esos conceptos es el mismo que desde siempre ES, el vacío, el espacio donde todo ocurre, el oro más allá de las formas de joya que adopte.

Contémplate y la ignorancia desaparecerá por sí sola, pues no puede resistir la pureza virginal de la mirada inocente, exhenta de orgullo y pretensión de lo que ES.


DORMIR

 


Allá, en lo alto desde donde se vislumbra lo bajo, está tu Hogar. Allí, donde alto y bajo pierden su nombre y se convierten en el único Cielo que todo lo ve. 

Cielo único, idéntico aquí y allí, en cualquier parte o lugar, sin diferencias salvo las aparentes, que hermosas nubes que intentan recubrirlo, parecen crear.

¿Quieres vivir ahí? 

Abandona toda idea de yo y tú, descarta conceptos, pensamientos, lluvias y soles y, en recogimiento verdadero, contempla la Verdad, sin tapujos ni filtros que la distorsionen.

Todo es lo que es y el resto son las bastardas añadiduras de lo que quiere ser otra cosa, algo más, diferente.

Tarea vana ésta, como vano es el intento del hielo o del vapor de diferenciarse del agua que son.

Los estados cambian, la esencia permanece. 

Querer ser lo que no se es sólo mantiene el sueño, que no deja de serlo por más real que quieras verlo. 

Tu esencia, la realidad que eres asoma entre el sueño y la vigilia, entre dos respiraciones, en el momento eterno de un parpadeo.

Buscas lo difícil mediante lo más difícil. Crees que lo perecedero puede otorgarte lo eterno e inventas teorías, conceptos e ideas propias como un andamiaje que sostenga el edificio de tu verdad.

Todo lo creado desaparecerá.

Todo lo nacido morirá.

Sólo aquello que jamás nació seguirá aquí, sin cambio, sin mácula, eternamente presente, pues en ausencia del tiempo nada ni nadie existe en el gran sueño.

Elige seguir durmiendo si así lo prefieres, pero mantén firme la clara convicción de que fue, es y será solo un sueño.

No es nada malo saber dormir, mientras no se olvide el despertar.

Nada se pierde para quien duerme completamente despierto.

SUFRIR

 


P: Por qué no dejo de sufrir?

Juan Pedro: ¿Por qué no dejas de disfrutar?


P: ¿Cómo? Bueno...., sí, es cierto que a veces disfruto pero...

Juan Pedro: Pero no lo tienes en cuenta ni valoras porque en tu balance puede más él debe que el haber. Lo que estás diciendo es que, en realidad, eres un mercader que sopesa el fluir de su vida en términos de pérdidas y ganancias, donde el personaje que interpretas es el mayorista, es quien decide qué son pérdidas y qué ganancias y el que decide cuáles tienen más valor. Tu obra particular, como así consideras tu vida cotidiana, es un espejismo, un pobre reflejo de la Vida que se vive a sí misma, sin más. A veces, cuando tus esfuerzos personales coinciden con el resultado que esperabas, dices que has logrado algo, y cuando no se produce esa coincidencia te lamentas de que todo lo que invertiste en ese asunto en particular no sirvió de nada y fracasaste. Pues bien, te digo que ni tuviste éxito en un caso ni experimentaste el fracaso en el otro. Solo ocurrió que el fluir único del guión universal de aquello que ES se te expuso con claridad ante tus narices sin que en nada tuviese que ver con el guión particular de la película que te has forjado desde casi tus tres años.


P: Entonces.. ¿Todo está ya determinado? ¿Y mi libre albedrío?

Juan Pedro: ¿Cómo podría no estarlo? Si repasases de forma ecuánime lo que consideras como tus logros y fracasos, verías con asombro y absoluta certeza que todo ocurrió como debía ocurrir, más allá de tu interpretación particular de ello. Tu personaje se encuentra en una búsqueda eterna de la felicidad y una huida constante del sufrimiento. Y precisamente en esa carrera alocada por evitar lo que es reside todo el sufrimiento que crees experimentar. Tienes libre albedrío, por supuesto, pero solo para hacer todo aquello que consideres adecuado a cada momento, dando lo mejor de tí, para luego asistir al hecho que, sí o sí, sucederá, porque ya ha ocurrido. Ese es el libre albedrío, la elección del árbol del bien y del mal, aunque la manzana ya está mordida desde el principio.

Todo ello acontece porque crees ser este cuerpo y estos pensamientos que te hacen manifestar tanta pregunta sobre lo mismo, como un zorro que diese vueltas a un árbol intentando morderse la cola.


P: Pero a veces siento dolor en el cuerpo y otras a nivel psicológico en forma de ansiedad, tristeza...

Juan Pedro: Eso son las olas del cuerpo y de tu mente, pero no son en absoluto el Mar que ya eres. El cuerpo decide cómo, cuándo y de qué forma actuar. Si lo observases en tranquila calma el tiempo suficiente comprobrias que el simple hecho de realizar un movimiento de tu mano, para calmar un picor de tu pierna, se produce antes de que emitas el correspondiente pensamiento. Es una distancia temporal ínfima, casi inapreciable, pero existente y comprobable. Desde ahí, todo el andamiaje que has levantado sobre el teatro de tu vida se cae sin remedio pues se ve claramente que solo has sido y eres espectador de la misma obra, representándose desde siempre, eternamente, y entiende, por favor, que lo que ya es también es esa misma eternidad porque, precisamente no conoce lo que es el tiempo....


P: Comprendo.... No puedo ser aquello que veo, conozco, siento y expreso porque si lo fuese no vería, conocería, sentiría o expresaría....

Juan Pedro: Exacto! Esa es la clave, la llave de la puerta que atraviesa la ignorancia para descubrir que jamás existió la serpiente y lo que había era sólo una cuerda. Estamos acostumbrados a filtrar todo lo que es por el tamiz de las ideas preconcebidas, basadas en unas supuestas expericias pasadas que aplicamos a un supuesto momento presente, y a veces incluso avanzamos a un futuro completamente incierto pero que, en base a un juego de probabilidades, completamente inexacto, consideramos puede llegar a ser tal y como lo vaticinamos. Mantenerse como espectador imparcial del juego permite disfrutar cada lance del mismo, pues todos son iguales para aquel que lo contempla desde la distancia que otorga la comprensión de lo que es y de lo que parece ser. Escucha bien ahora:

El personaje secundario solo busca una cosa cual es ser el personaje principal, el protagonista absoluto de la obra, el guionista, director, productor creador de escenarios... Nada le es suficiente con tal de mantenerse en la ilusión de ser alguien. Querrá ser y habitar el infierno si ahí se siente único y diferente a los demás, promoverá disgustos, penas, ofensas y dolores sin cesar para encumbrarse a lo más alto de la montaña que se ha creado para si mismo.

Todo para no sucumbir al miedo de dejar de ser... Pero.. 

¿Acaso la ola deja de ser cuando se funde en el propio mar que ya es?

¿Deja de ser la llama que se eleva de la única hoguera cuando, habiendo rozado su cielo particular, regresa a la única pira?

Comprende que no puedes dejar de ser porque todo lo que es, ya es, sin añadidos ni sobras, sin crecimientos extraños ni disminuciones ilusorias. Todas las preguntas surgen del mismo sitio donde ya se encuentran las respuestas y siempre son un intento de protagonismo más allá de cualquier verdadero anhelo de la Verdad.


P: Entonces ¿No puedo preguntar?

Juan Pedro: Claro que puedes y, en cierto sentido, debes hacerlo, pero teniendo en cuenta siempre que ya sabes todo lo que preguntas y que sólo es una simple herramienta que utiliza un personaje para indagar sobre si mismo y redescubrir que jamás existió. El resto es protagonismo disfrazado de búsqueda de Verdad, por más que quieras revertirlo de humildad.

Cuando comprendes eso, sin dudas, más allá de razonamientos inteligentes y excusas intelectualmente brillantes, todo se abre y ve como es.

Desde ahí, nada es todo y todo es nada.