Las prácticas se hacen, y todo se hace, ya "está hecho", desde siempre, y esa Comprensión, precisamente, favorece que surja y aparezca un cierto desapego.

 ¿Dónde aparece la pereza?

¿A quién le aparece?

¿Sobre qué se instala?

 Eres, somos, testigos de todo, venga o vaya, aunque ni venga ni vaya y eso es estar en y ser el Camino.

 Camino, testigo, pereza.. ¿Acaso no es todo ello lo mismo, lo Único "existente", lo que ES?

 A finales de este mes sale mi libro y, sí, digo "mi" porque no me importa absolutamente nada que se me critique como “poco Advaita” por emplear ese pronombre. No hace falta estar repitiendo lo neutro en este aspecto para que los demás vean que hemos "comprendido", eso sí es ser “poco Advaita”.

 Hace un año, incluso unos meses atrás, estaba ilusionado con ello, pero hoy y ahora me da absolutamente igual. No lo escribí, no lo ideé, todo se hizo por Si Mismo, porque jamás fui hacedor de nada realmente y cuando así pudo parecerlo se debió a que esa aparente voluntad propia coincidió con, se puso en, ese Camino, nada más.... Ni nada menos!

 Si hasta el Yo Soy dijo Nisagardatta que había que trascenderlo en cierto momento ¿

 ¿Tendré ataduras en eso entonces?

 Todo es perfecto, pero la mente que gusta de complicaciones, busca y buscará siempre el esfuerzo innecesario, la actitud "correcta", lo que, en definitiva, "hay que hacer" y, tan convencidos estamos de que debe ser así, que despreciaremos la sencillez del dejarse llevar por lo que se nos va presentando, sin crear expectativas previas, sin deseos ajenos  a nuestra verdadera naturaleza, y seguiremos esforzándonos al máximo en la peregrina idea de que así, en esa forma de luchadores, conseguiremos ese algo. 

 Nadando en la corriente del río esforzándonos y luchando contra ella, es casi seguro que nos ahogaremos.

 La hoja que cae del árbol se deja llevar por exactamente igual corriente y, flotando en plena confianza, acaba por llegar al ancho mar.

 No quiero ataduras, ni de rituales, ni de dogmas. Se que el camino requiere de constancia y en cierto sentido de una fe sin fisuras, y de eso tengo de sobra, SOY ESO¡

 Si estas palabras te remueven, cuestiónalas, indagando en Ti, no en Mi. Aunque, verdaderamente, no hay separación alguna donde pueda caerse como en un profundo abismo.

Las alas ya las tenemos.

Sabemos volar.

Sólo hace falta saltar al vacío con la Convicción absoluta de que volaremos.

 

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